Alimento para el alma

“La oración es el aliento del espíritu. Es el secre¬to del poder espiritual. No puede ser sustituida por ningún otro medio de gracia, y conservar, sin embargo, la salud del espíritu. La oración pone el corazón en inmediato contacto con la Fuente de la vida, y fortalece los ten¬dones y músculos de la experiencia religiosa. Descuídese el ejercicio de la oración, u órese irregularmente, de vez en cuando, según parezca propio, y se perderá la fortaleza en Dios”.-Obreros evangélicos, p. 268.

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