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Sermones

Sermones en .mp3 predicados en la Iglesia Adventista de Palermo, entre los años 2006 al 2011.

Se han agregado a la lista 2 predicaciones adicionales. La primera del Pr Anibal Gigliotti y la segunda del Dir. del Club de Conquistadores en esa época, Hernando Gigliotti.

 

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La segunda venida de Cristo

Himno N°
Himno N°

La segunda venida de Cristo

Han pasado 41 años que nací en un hogar adventista y unos 37 desde que oí por primera vez acerca de la bendita esperanza de la segunda venida de Jesús.

EJ. Sepelio de mi abuelo (ponga aquí alguna ilustración de su vida)
En el Cuzco

En ese momento la bendita esperanza transformó nuestra soledad y vacío en una vida colmada de fe y esperanza.

Y esta esperanza creció de la misma manera como yo crecí físicamente.

Recuerdo bien los sábados de niñez.

¡Qué sábado aquéllos! Aún puedo ver como si fuera hoy a las personas. ¡Cómo cantaban!

Me acuerdo que el pastor (mi papá) predicaba a menudo acerca de la bendita esperanza del regreso de Jesús.

Relataba a la congregación acerca de cómo se sacrificaban los pioneros para predicar, publicar y anunciar la venida de nuestro Señor.
Recuerdo que se le llenaron los ojos de lágrimas cuando nos contó acerca de la esposa de José Bates, quien reprochó a su esposo por haberle dado todo a esta causa aquel día cuando descubrió que no tenía suficiente harina para terminar de hornear el pan.

Me gusta predicar acerca de la bendita esperanza que anuncia que nuestro Rey vendrá muy pronto.

Mi corazón rebosa siempre de gozo y entusiasmo cuando hablo de este tema.

Esta bendita esperanza habla por sí misma, porque es tan querida,
tan maravillosa,
tan poderosa
y tan elocuente.

Si usted la conoce y cree en ella, la amará;
si la ama, la anunciará;
si la anuncia, abreviará el tiempo de espera.

Deseo que podamos lograr dos cosas importantes.
En primer lugar, que renovemos y fortalezcamos nues¬tra fe en esta amada y bendita esperanza,

especialmente en la certeza de que nuestro Rey, nuestro Señor Jesucristo, vendrá pronto.

Y en segundo lugar, que nuestra seguridad en las palabras de Jesús mismo, así como en las de los patriarcas y profetas, discípulos y apóstoles, y en las de nuestros pioneros, acerca de la segunda venida de Jesús, lleguen a sernos tan reales que nos preparemos cada día, inclusive hoy, para este acontecimiento.

Al escribir a Tito, Pablo la llamó la “esperanza bienaventurada”.

Para Pedro era la promesa que transformará este viejo mundo en uno nuevo.

Para Juan, era el momento tan largamente esperado cuando él, usted y yo finalmente veremos cara a cara a Jesús y oiremos su voz amorosa invitándonos a estar con él para siempre.

¿Brilla esta esperanza en su corazón?
¿Está en pie su confianza en esta promesa? ¿Anhela la llegada de ese día?

Sé que así es para usted.

También lo es para mí.

Pero, aquí está la pregunta que muchos se hacen con creciente frecuencia:

“¿Cuándo vendrá Jesús otra vez?
¿Cuán lejana está su venida?
¿Cuán, cerca?”

Hemos predicado durante más de 156 años que Jesús vendrá pronto, y él, no ha llegado aún.

Algunos se han desanimado después de tanto esperar.

Otros, aun cuando todavía están en la iglesia, han perdido aquel primer amor por la esperanza bienaventurada.

No están seguros de que alguna vez Cristo regrese.

¿Cuál es su posición?
¿Cómo está su fe?
¿Está usted cansado de esperar?

Necesitamos mantener la fe y la confianza de nuestros pioneros en esta bendita esperanza.

Fue ella la que los inspiró a avanzar,
a estrechar filas,
a cruzar océanos,
a escalar montañas,
a predicar en las islas,
y a ir a toda nación, tribu, lengua y pueblo.

Avanzamos bajo la gloria de nuestros padres y la inspiración de su fe.

Ellos creyeron en la proximidad de la segunda venida de Cristo.

Los impulsó la convicción dominante de que el regreso de Jesús era un acontecimiento cercano, que estaba a las puertas.

Pero,
¿por qué no ha venido Jesús?
¿Cuándo vendrá?
¿Cuán lejos estamos de la venida de nuestro Señor?
¿Está cerca?
¿Está lejos?

Permitidme reproducir algunas citas de la hna. White que obligan a meditar:

“No es el deseo de Dios que la segunda venida de Cristo se retarde de este modo” Evangelismo, pág. 696.

“Los cristianos de hoy harán bien en recordar que la demora del desposado celestial no se debe a falta de preparación de su parte. Podría haber venido hace mucho tiempo si su pueblo hubiese estado listo para recibirlo, y hubiese sido ferviente en terminar la tarea que le fue asignada, es decir, en preparar al mundo para su venida”
(SDA Bible Commen¬tary sobre Mat. 25: 5).

¿Cuál es la dificultad?
¿Dónde radica el peligro?

Al hablar acerca de la preparación para la segunda venida de Cristo Elena de White dice:

“Se me mostró el peligro que corremos como pueblo, de llegar a asemejarnos al mundo más bien que a la imagen de Cristo. Estamos ahora en los mismos umbrales del mundo eterno; pero es el propósito del adversario de las almas inducirnos a postergar la terminación del tiempo. . . Satanás. . . inducirá a tantos como pueda a postergar el día malo, a identificarse en espíritu con el mundo y a imitar sus costumbres. Me sentí alarmada al ver que el espíritu del mundo estaba dominando los corazones y las mentes de muchos que hacen alta profesión de la verdad. Albergan el egoísmo y la complacencia propia; pero no cultivan la verdadera piedad ni la estricta integridad”
Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 505

El pastor A. G. Daniells, presidente de la Asociación General desde 1901 hasta 1922, cuenta su encuentro en cierto congreso realizado al aire libre en los Estados Unidos con un pastor muy anciano a quien no había visto por muchos años.

Este pastor había sido presidente de una de las juntas.

Cuando el Hno. Daniells le estrechó la mano y le preguntó: “¿Cómo está usted?”, notó que los labios del anciano temblaban, y con los ojos llenos de lágrimas respondió:

“Hno. Daniells, estamos desanimados”. Entonces le contó que por más de cincuenta años, él y su esposa habían aguardado para ver terminar la obra, y al Señor cuando viniera en las nubes. Y añadió: “Yo ya soy anciano, y temo que voy a bajar a la tumba antes de que Jesús regrese”.

Ese anciano obrero estaba profunda¬mente conmovido, y lloró. Lo mismo hizo también el pastor Daniells.

Había considerado tanto lo futuro, se había aferrado a él con tan firme esperanza, que casi había perdido el contacto con Dios en el momento presente.

Amamos a nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

Hemos estado en este mundo demasiado tiempo ya.

Necesitamos ir a casa.

Es tiempo de ir.

Pero todavía estamos aquí.

¿Cuán lejos o cuán cerca está el Hogar? ¿Cuándo llegaremos?

Sant. 5: 7, 8.
“Hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor… Afirmad vuestros corazones”

Heb. 10: 35-37.
“No perdáis, pues, vuestra confianza… porque os es necesaria la paciencia para que… obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”

“Alcemos los ojos y dejemos que nuestra fe aumente de continuo”
(Profetas y Reyes, pág. 541).

Cuando nuestra fe en la venida del Señor llegue a ser no sólo una creencia, sino parte de nuestro propio diario vivir, entonces el Señor vendrá, e iremos al hogar.

Esto significa que necesitamos buscar al Señor;

buscarlo sincera y humildemente, y permanecer serenos.

Nuestra vida diaria de¬be girar en torno de la semejanza a Jesús.

Escudríñense a fin de preparar vues¬tro carácter.

Haciéndolo, comprobaréis que vuestro amor por esta bendita esperanza y vuestra fe en ella se acrecentarán en vuestra alma de tal manera que en vuestra oración diaria pediréis:

“¡Ven, Señor Jesús!” MARANATHA!

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén” Apoc. 22: 21.

UNA NUEVA VISIÓN DE DIOS

Himno N° 70, 3, 8
Himno N° 165, 129, 324

Una nueva visión de Dios

Isa. 6: 1-8

En Isaías 6: 1-8 tenemos una maravillosa descripción de la visión que tuvo el profeta de Dios en su trono.

Se nos presentan vividamente a través del relato del profeta la gloria y la majestad de esa escena

También se nos muestra la adoración de los ángeles mientras cubren sus pies y sus rostros mientras claman:

V. 3

Isaías era un seguidor de Dios

Era un creyente en el verdadero sentido de la palabra, y había dedicado su corazón al Señor.

Por ese motivo Dios lo llamó a fin de que sea su mensajero especial para Israel.

Sin embargo, cuando mediante esta visión Isaías pudo apreciar la gran majestad y gloria de Dios sentado en su trono “alto y sublime”

su alma se lleno de un nuevo sentimiento pecaminosidad y sintiendo una extrema indignidad y exclamó:

V. 5

Después de reconocer su pecado y su culpa algo maravilloso ocurrió.

Un serafín tomó un carbón encendido del altar y lo puso sobre los labios de Isaías diciendo:

V. 7

Que gozosa experiencia debe haber sido ésta para Isaías

Que maravillosa seguridad tuvo del perdón de sus pecados

Mis hermanos

Así como el profeta recibió en esa ocasión una nueva visión de Dios que lo impulso a pronunciar palabras de arrepentimiento,

y luego fue limpio o perdonado de todo pecado y de toda injusticia

Nosotros también podemos gozar de una experiencia similar,

O sea que “La renovación del hombre viene por una nueva visión de Dios”.

Si leemos el capitulo 6 de Isaías notaremos la influencia que tuvo en el profeta esta visión

oyó la voz del Señor que le decía:

V. 8

esta rápida respuesta fue el resultado directo de la experiencia que Isaías tuvo y que acabo de referir.

Cuando una persona tiene esta clase de experiencia mediante la cual vuelve a tener una nueva visión de Dios

El resultado es una renovación de su vida toda.

Está resulto hacer la voluntad de Dios sin importarle:
1. Su comodidad personal,
2. Los sacrificios que tenga que hacer o
3. El costo

Un espíritu tal es que necesita la iglesia hoy en día a fin que el mensaje de la gracia salvadora de Dios sea rápidamente llevado a todo el mundo y la obra de Dios pueda terminarse.

Si no se manifiesta esta consagración y compromiso en el pueblo de Dios,

puede deberse a que no hemos tenido una nueva visión de Dios cuando hacemos el culto personal en casa
o acudimos adorarlo semanas tras semana o sábado tras sábado en su santuario.

Y por lo tanto no somos transformados a su completa imagen como deberíamos serlo.

Podría citar muchas declaraciones bíblicas y del espíritu de profecía que nos dicen que Dios puede obrar a través nuestro para cumplir sus propósitos como quisiera hacerlo,

Pero como pueblo ¿Estamos preparados para ello?

Es nuestra relación personal con Dios tal que cuando me encuentro con el salgo renovado.

Cada vez que nos acercamos a Dios necesitamos que nuestra adoración sea como la de Isaías

Debemos volver vera Dios por una parte

y por la otra permitir que nos renueve de acuerdo a su voluntad

Una vez que seamos renovados de esa manera estaremos dispuestos a seguirlo por donde quiera el nos guíe.

Ej.
Saulo de Tarso encontró a Dios camino a Damasco.

Lo vio como nunca lo había visto antes y como resultado de ello desde ese día en adelante fue un hombre nuevo

Notemos que esa experiencia produjo en el la misma disposición a cumplir la voluntad de Dios como en Isaías

Hech 9:6

Nadie puede sostener que Saulo de Tarso o Pablo de allí en adelante no fue renovado por esa experiencia.

Estaba respirando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor y de repente se transformó en el creyente que

V. 20

No fue un cambio insignificante

Pablo mismo sabía que su vida estaría en peligro y antes de mucho tuvo que escapar de los que planeaban su muerte.

Si,

Pablo pasó por la experiencia de la verdadera adoración

Una nueva visión de Dios y se produce la renovación del hombre

Consideremos ahora el caso de los discípulos de Jesús

Ellos también tuvieron una nueva visión de Dios en la persona de Jesús y experimentaron la transformación de sus vidas.

En Mat, 14 se registra la historia de cómo Jesús alimento a 5000 personas con 5 panes y 2 peces

Luego ordeno a sus discípulos que entraran en una barca y cruzarán el lago mientras el despedía a la multitud.

Esa noche lo halló en un lugar solitario, en las montañas entregado a la oración.

En tanto los vientos contrarios contrarrestaban los esfuerzos de los discípulos

Mientras luchaban con el mar embravecido, temerosos de que en cualquier momento zozobrara la embarcación se alarmaron al ver una extraña figura que caminaba sobre las aguas

Era Jesús que acudía en respuestas a sus oraciones pero no lo conocieron

V 26

V. 27

V. 28

El pedido de Pedro fue concedido, pero por la falta de fe que manifestó al contemplar las olas, comenzó a hundirse y se salvó sólo gracias a la mano extendida de Jesús.

V. 32, 33

Esta experiencia dio a los discípulos un nuevo concepto de su Maestro

Lo vieron como a alguien capaz de oír y contestar sus oraciones

Alguien que esta siempre listo a ayudar a todos los que se hallan en angustia o zozobra

Y esto produjo en ellos algunos cambios que los impulsaron a la adoración

Habían tenido una nueva visión de Dios y habían sido renovados.

Hacia el fin de la vida terrenal de Cristo, cuando se acercaba el tiempo en que Jesús se iba a ofrecer como rescate por el mundo

Hizo planes para celebrar la última pascua con sus discípulos

Su propósito consistía en que esos hombres se encargarán de la obra después de su ascensión

Pero el sabía que sus corazones todavía no estaban preparados para ello.

Tenían todavía mucho que aprender

Durante el tiempo que habían pasado juntos, con frecuencia habían malgastado sus energía discutiendo entre ellos acerca de quien sería el más importante en el reino que pronto creían ellos que Jesús iba a establecer (Mar 9.34)

Mientras estaban reunidos en el aposento alto los discípulos tenían el corazón llenos de orgullo y celos y nadie tubo dispuesto a asumir el papel de siervo y lavar los pies de los demás como era costumbre de la época.

Debe haber sido muy doloroso para Jesús verificar hasta que punto había logrado Satanás dominar sus corazones.

Quería decirles muchas cosas esa noche, pero sabía que no estaban preparados para escucharlo.

Jesús sabía que de alguna manera tenía que romper las barreras que ellos mismos habían levantado para alcanzar y subyugar sus corazones.

Si tan solo pudiera convencerlos de su pecado y egoísmo, del orgullo y de los celos que estaban albergando;

Si tan solo pudiera inducirlos a apreciare la verdadera condición en contraste con la que el quería que fuera

Lograría abrir sus corazones a fin de instruirlos y prepararlos para la gran prueba de fe que estaba por sobrevenir.

La única forma en la que podía lograrlo era dándoles una nueva visión de Dios que transformara sus vidas

Juan 13:4, 5

De esa manera Jesús ilustró ante ellos la humildad que ellos mismos debían haber manifestado.

Mientras lo veían hacer lo que su orgullo no les había permitido realizar,

sus corazones recibieron el acicate de la vergüenza y el remordimiento

Se apodero de ellos un sentimiento de culpa y pecaminosidad y sus corazones fueron conmovidos

Mediante ese acto silencioso consiguió lo que las palabras no hubieran logrado en ese momento.

Los discípulos recibieron una nueva visión de Dios y sus corazones fueron tocados.

Volvieron a ver a Dios y fueron renovados

Solo después de esa experiencia de adoración común en el aposento alto Jesús pudo dirigir a los discípulos las maravillosas palabras de consuelo y esperanza que encontramos en los capítulos 14 – 16

14:1 No se turbe vuestro corazón …
14:3 Vendré otra vez …
14:13 Y todo lo que pidieres al padre en mi nombre
14:16 Yo rogaré al padre y os dará otro Consolador
14:18 No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros
14:27 mi paz os dejo mi paz os doy …

Esa experiencia en el aposento alto aquella noche preparó sus corazones para oír y apreciar las maravillosas promesas del maestro.

La experiencia de volver a ver a Dios y ser renovados no debe ser única; puede y debe repetirse

Si nuestra vida esta pasando por una experiencia no feliz
1. Porque crees que estas haciendo lo correcto y nadie te entiende
2. Si la iglesia te persigue
3. Si sientes odio o sentimientos de venganza
4. Si tu vida esta llena de sombras y de dudas
5. Si estás pasando momentos de zozobras
6. Si dudas o tienes falta de fe
7. Si no puedes soportar las olas que pasan sobre ti
8. Si tu corazón esta lleno de ego, suficiencia propia y deseos de exaltación

Entonces cada vez que entres en la presencia de Dios ya sea en su santuario o en tu cita privada con él debes verlo de nuevo.

Debemos aprender algo más de él,

algo que no habíamos visto antes

A menos que tengamos esa nueva visión de Dios no podremos renovarnos;

Porque no veremos la enormidad de nuestro pecado y no recurriremos al Espíritu Santo para auxiliarnos para lograr nuestro cambio.

Volver a ver a Dios y ser renovados como resultado de esa experiencia

Esto es verdadera adoración y lo que más necesitamos.

Y esta debiera ser nuestra mayor preocupación.

Amén