Cómo ORAR más eficazmente

Uno de nuestros mayores problemas espirituales es que no solo oramos poco o nada, sino que cuando lo hacemos lo hacemos mal. Te voy a plantear el problema que quiero tratar en palabras de Marvin Moore cuando dice: “Y en cuanto a la oración, ¿sabe como orar más de cinco minutos a la vez? ¿Ha orado alguna vez durante media ora o una hora y no deseaba detenerse? ¿Ha deseado alguna vez, en medio del día, detenerse un momento en el lugar donde se encuentra y hablarle al Señor?” (Moore. El Desafío del Tiempo Final, p.140)
Yo puedo decirte como lo menciona Elena de White cuando expresa que “Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él” (El camino a Cristo, Capítulo 11, ¿Podemos comunicarnos con Dios?), pero no te lo voy a decir. Tambien puedo agregar lo que expresa la Biblia cuando dice: “si mi pueblo, el pueblo que lleva mi nombre, se humilla, ora, me busca y deja su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y devolveré la prosperidad” (2crónicas 7:14) pero tampoco te lo voy a recordar. Solo quiero darte algunos consejos que puedan ayudarte a practicar la oración privada con éxito.
Tú y yo sabemos que es bueno orar, pero no sabes cómo hacerlo, te cansas enseguida, te pierdes en la oración y muchas veces si has decidido hacerla un poquito más larga de lo que estás acostumbrado te pierdes en lo que tu mismo estás diciendo. Otras veces te has quedado dormido o lo que es peor has pedido por los alimentos cuando te estabas por ir a dormir. ¡Trágico! Sabes que de esa forma Dios no te puede escuchar. De ves en cuando haces el esfuerzo pero parece que no resulta. No estás satisfecho contigo mismo por tu vida espiritual.
“El profesar pertenecer a Cristo sin sentir amor profundo, es mera charla, árido formalismo, gravosa y vil tarea”. (White. El Camino a Cristo. Capítulo 5 La consagración) Tu no quieres ser “falso” y muchas veces te sientes así para con Dios. Para orar eficazmente deberás luchar con lo siguiente:
a. La rutina y lo formal: Diciendo siempre lo mismo o repiendo las mismas cosas con un esquema similar todas las veces. Debe ser una conversación dinámica, emocionante con algo nuevo en cada ocasión.
b. Tu propia vergüenza: No importa si alguien te ve, hazlo igual. Nadie tiene derecho a interrumpir esta relación con tu Hacedor. Hazte respetar, los demás verán que tu intención es seria. Arrodíllate siempre que te sea posible.
c. El tiempo: Dedica tiempo, esto es lo más importante. Nunca estés apurado para esto. No esperes estar cansado, esto te va a desanimar. Mañana, media mañana, mediodía, tarde, media tarde, crepúsculo, noche, media noche. Al desayuno, al almorzar, al cenar. Al subirte al automóvil, al tomar un ómnibus. Todo momento es bueno para orar. Ora no menos de 8 veces por día (cuenta las veces que lo haces, esto último es una recomendación).
d. El espacio físico: Busca un lugar preferencial, pero todo espacio es posible. Tu dormitorio, el baño, o bien el galpón de tu casa, en tu trabajo u oficina, el aula… ¡busca el lugar y encuéntralo!

Antes de darte algunas ideas que puedas poner en práctica te haré recordar dos asuntos relevantes y son los siguientes:
1. Te acuerdas de ese día en que estabas desesperado, angustiado, preocupado. Te acuerdas que no había una solución al problema que estabas enfrentando, o más bien el panorama era bastante incierto. Para ti era un grave problema. Bueno en ralidad no quiero que te acuerdes del problema sino de la forma en que oraste (tu solo) y le pediste a Dios que te ayudara, casi fue un grito desesperado. Fue una oración corta, además fuiste al grano (al punto central de tu preocupación). ¿Qué es lo que estoy queriendo decirte? Lo que quiero decir exactamente es “solo en momentos de crisis, límites, oramos con fervor, en aquellos días en que estamos sin solución a la vista oramos con más ganas al Altísimo”. La Sra. White lo decía con otras palabras: “las necesidades extremas del hombre constituyen las oportunidades de Dios”. (White, 2 Mensaje Selectos p.341).
2. Esto es real: El Diablo (Lucifer, Satanás, Demonio, Serpiente antigua, etc.) existe. Él sabe del poder que tiene la oración y el estudio de la Biblia. El te seculariza la mente para que no tengas ganas de orar, para confundirte. El Diablo existe y sabe que tiene poco tiempo. Él es tu enemigo aunque no lo veas. El te ofrecerá muchísimas y variadas actividades: deportes, trabajo, salidas con amigos, fiestas, estudios, mucha televisión, computadora, novio/a, compromisos familiares o de otra índole, actividades eclesiásticas, coro, enfermedades y muchas cosas más. No te distraigas, practica la oración privada en todo lugar.

Al comienzo puede que te resulte un poco difícil pues todavía no has desarrollado el “hábito”. Prueba con las siguientes ideas:
• Forma una lista de tus necesidades y agradecimientos. Escríbelas en un papel.
1. Renueva la lista todos los días. No puede ser siempre la misma.
2. Menciona cada punto y explicáselo al Señor.
3. Dedica por semana tus oraciones a asuntos específicos (ej. Semana 1 oraré por mis padres incorveros, Semana 2 oraré por la iglesia a la que asisto, Semana 3 oraré por mis estudios bíblicos).
• Cuéntale al Señor los incidentes del día o los desafíos que tienes.
1. Relata, explica, pregunta lo que no entiendes.
2. Díselo como quien habla con otra persona.
• Acuérdate de las necesidades de tus familiares y díselo con nombre y apellido.
1. Sé específico y concreto. Con nombre y apellido.
2. Menciona que es lo que esperas conseguir.
• No te olvides de las necesidades de tus hermanos de iglesia (trabajo, salud, hogar).
1. Los demás también existen. Te necesitan, intercede por ellos en tus oraciones personales al trono de la gracia.
2. Hazlo con fervor, no te gustaría que los demás oraran por ti sin muchas ganas.
• Durante el día trata de percibir cuáles han sido las “bendiciones” que Dios te permitió experimentar.
1. Sé agradecido. Puedes decir: “Aquello fue obra del Enemigo, Gracias Dios querido porque ahora sé que es lo que no debo hacer”.
2. Haz un balance (de lo bueno y lo malo).
• Recuerda que Jesús está pronto a “volver”.
1. Ten en cuenta los acontecimientos y señales de los últimos días.
2. Pide paciencia y santidad.
3. Puedes pedir “Venga tu reino”.
• Da gloria a Dios
1. Reconócelo como el Creador de los cielos y la tierra.
2. Todo lo que eres es por “gracia divina”. Porque Dios lo quiere así, te dará nuevas oportunidades
• Pide perdón.
1. Enumera las faltas del día. Ponle nombre al pecado. Fíjate qué mandamiento transgrediste.
2. Reclama fuerzas para ir y pedir perdón a tu hermano. No será fácil. Házlo.
• Solicita “fortaleza” para resitir la tentación.
1. Si estás a punto de hacer lo malo: ¡resiste! Con más razón debes estar de rodillas.
2. Dile: “Señor ayúdame a vencer”.
3. Relata cuales son los puntos débiles de tu personalidad que te cuesta vencer.
• Repite: “Hágase tu voluntad y no la mía”

Unas últimas recomendaciones en cuanto a la oración: Dios siempre contesta nuestras oraciones pero no lo hace como a nosotros nos parece. Al comienzo puede ser un poco difícil y raro pero te sugiero algo especial que puede resultarte: saca fotocopia sólo de los items más arriba y tenlo cerca de ti cada vez que ores, esto te ayudará a tener “conversación”, luego de un tiempo no necesitarás más semejante “machete”.

Suplica – Ruega – Repite – Vuelve a insistir – Persevera
No te canses nunca de orar

Pr. Roberto A. GIGLIOTTI

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